domingo, 28 de enero de 2007

"La Crónica de Tigrito" N°4

Que bonita se ve mi Villa, cuando baja el flujo de vehículos pesados y locomoción, los talleres cierran sus puertas los fines de semana y con el resplandor del sol que nos acompaña en esta época, se ve pasar a los vecinos con sus niños que se ven felices, otros dando vuelta en bicicletas, etc. Es una pasividad extraordinaria, que a lo mejor usted aún no la ha detectado, pero estoy seguro que los niños se sienten bien, porque ellos captan lo esencial de la felicidad y eso es la libertad, de jugar tranquilos, gritar, exclamar, reírse, se sienten dueños de su medio. A veces ocurre lo contrario con los adultos, somos demasiado serios, desconfiados, no dejamos ser nosotros mismos, lo ocultamos con caretas, que desfiguran nuestra humildad, sinceridad, amistad, simpatía y ocultamos "ese niño que hay dentro de cada ser adulto" y mostramos hosquedad, dureza. ¿Porqué ser tan diferentes?, no será mejor armonizar y sintonizar todos, para enfrentar los problemas comunes juntos y ayudarnos mutuamente. No despreciando al que por las cosas de la vida tiene menos recursos, no le dejemos solo, que participe a nuestro lado. Todos nos necesitamos. Dios nos creó con ese fin.
Las opiniones y comentarios de esta crónica son de exclusiva responsabilidad de su autor, quién cuenta con la autorización del Comité de Seguridad de Villa Los Tigres para publicar bajo el seudonimo de Tigrito.

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